lunes, 19 de julio de 2010

BP Un desastre en la gestión de su marca.

Una marca en sí misma, no es más que una promesa. Lo curioso es que esa promesa está construida sobre las percepciones que cada uno tenga sobre esa marca, por lo que es diferente en cada caso e influido por sus creencias, valores, etc., seguramente muy cercanas todas las expectativas entre sí, pero diferentes. Y claro, para una marca no hay nada peor que no cumplir la promesa.

Un mal ejemplo de gestión de marcas lo vemos hoy en día con la petrolera BP. Creo que no se me ocurre nada más complicado. Es posible que ahora haga lo que haga BP va a ser criticada.

Por si alguien no conoce la historia, pongámonos brevemente en antecedentes. Se acaban de cumplir tres meses de la explosión de una plataforma petrolífera de BP en el Golfo de México que ha provocado que se vertiesen al mar miles de barriles de crudo, produciendo una mancha de petróleo que se ha extendido y manchado de forma imparable las playas México y el sur de Estados Unidos (y lo que no son playas también). Las indemnizaciones y costes de restauración para volver al status quo anterior suman cantidades millonarias. A todo esto hay que añadir el daño que ha sufrido la empresa tanto en bolsa como en su marca, algo que ha hecho temblar los cimientos de la compañía.

¿Cómo están gestionando esta crisis?

Evidentemente lo que han hecho hasta ahora no ha sido suficiente. Han reconocido su responsabilidad y las dimensiones de la tragedia, han pedido disculpas y han creado un departamento especial para gestionar esta tragedia, se han comprometido a parar el vertido, a pagar indemnizaciones millonarias y a devolver la zona a su estado anterior. Incluso se ha comprometido a buscar fuentes de energías alternativas y “limpias”. ¿Ha sido esto suficiente? Pues no, porque toda promesa debe conllevar consigo una acción, y en este caso brilla por su ausencia.

Si hubiesen hecho todo esto rápidamente, hubiese estado bien, pero… han enturbiado la situación intentando quitarse responsabilidad con argucias legales, han tardado tres meses en detener el escape, con lo que las consecuencias han ido empeorando día a día, los mensaje

s que han llegado a la prensa eran relativamente ambiguos, las playas siguen sucias pese a los intentos por parar la marea negra, los negocios de la zona… muertos, y las indemnizaciones no llegan a los damnificados. ¿Se puede hacer peor? Como resultado la cotización en bolsa ha caído, hay manifestaciones diarias, y han manchado de negro la reputación y el verde de su marca, algo que les va a costar mucho limpiarlo, eso si lo consiguen porque desde hace tiempo muchos ciudadanos están en pleno boicot contra BP y sus estaciones de servicio, y ya hemos comentado en alguna ocasión que a la gente no le gusta cambiar de opinión cuando se forma una. En el post podemos ver una pequeña muestra de las imágenes que se han publicado jugando con su logo.

¿Qué deberían hacer?

Soy de la opinión que en estos casos es más importante hacer que las buenas intenciones. Deberían de comprometerse hasta donde ellos decidan, pero hacerlo ya, no demorarlo ni un minuto más. Se tiene que ver acción, y se tiene que cumplir rápidamente con lo que se dice.

Mi propuesta sería diseñar planes de acción en que entrasen en juego Gobierno, asociaciones ecologistas, damnificados y ellos mismos, y entre todos buscar soluciones y ejecutarlas. No me preocuparía tanto del coste sino de empezar ya, fijándome en el corto plazo y buscando la satisfacción de los grupos implicados. Por otro lado, trataría de liderar algún proyecto de energía alternativa muy disruptiva, algo muy transversal, a la vez que investigaría la forma de evitar que estos problemas se volviesen a producir. A continuación, lo comunicaría.

En cualquier caso, esperemos que esta catástrofe nos lleve a formas de energía que no provoquen catástrofes naturales y sean sostenibles por si solas.

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